El corazón funciona de una manera extraña, por ende entre más extraño se comporte, más significa que está funcionando.
Los Wawancó - Villa Cariño
(Amor)
Villa Cariño, bosque alojamiento
bastan 4 ruedas, y luz de reglamento(Bis)
Es un hermoso bosque alojamiento
donde el romance marcha sobre ruedas
donde basta la luz de reglamento
para quedarse ahí hasta que uno quiera
Villa Cariño, bosque alojamiento
bastan 4 ruedas, y luz de reglamento(bis)
Es una extraña villa de emergencia
coronada de coches cual ninguna
popular y discreta residencia
que como velador tiene la luna
Villa Cariño, bosque alojamiento
bastan 4 ruedas, y luz de reglamento(bis)
(Amor y más amor, cariño, mucho cariño)
Es una sucursal motorizada
del antiguo paraíso terrenal
donde hay siempre una Eva estacionada
hablando de manzanas con Adán
Villa Cariño, bosque alojamiento
bastan 4 ruedas, y luz de reglamento...
viernes 27 de noviembre de 2009
miércoles 11 de noviembre de 2009
Hoy un bebé me lo aclaró todo
Sentado en la micro ésta mañana, estaba yo jugando con una pelotita que me acababa de encontrar, en eso se sienta una niña escolar a mi lado con una rosa roja en la mano y en el otro lado una vieja con una guagua de unos 3 meses. Yo me quedé mirandola y la mimé con la pelotita, pero ella estaba pegada con la rosa.
Como yo estaba al medio ella no la alcanzaba, pero la miraba como enamorada, quizás en tanto viaje en micro nunca vió algo tan lindo.
Mi pelota pasó a segundo, tercer o cuarto plano, y el bebé no se inmutó en la rosa más que para apreciarla.
Ahí fué cuando entendí todo...
Su motricidad fina nunca le iba a permitir tomar la rosa sin romperla, y sin pincharse la mano, la iba a apreciar hasta el fin del trayecto, y después sencillamente encontraría otra que no estuviera marchita ni destrozada por sus manos inexpertas.
Maurice Ravel - Pavane pour une infante defunte
Como yo estaba al medio ella no la alcanzaba, pero la miraba como enamorada, quizás en tanto viaje en micro nunca vió algo tan lindo.
Mi pelota pasó a segundo, tercer o cuarto plano, y el bebé no se inmutó en la rosa más que para apreciarla.
Ahí fué cuando entendí todo...
Su motricidad fina nunca le iba a permitir tomar la rosa sin romperla, y sin pincharse la mano, la iba a apreciar hasta el fin del trayecto, y después sencillamente encontraría otra que no estuviera marchita ni destrozada por sus manos inexpertas.
Maurice Ravel - Pavane pour une infante defunte
martes 27 de octubre de 2009
A veces no sé lo que digo
Junten miedo, si no nos educan ustedes lo haremos nosotros, de atrasito pica el indio!, y ya se las verán, tendrán que revolcarse en sus tumbas y espero que a nosotros nos toque construírselas, con todas las puertas abiertas para profanar hasta los dientes de oro que se gastaron sacándoles plata a nuestros padres y abuelos, y quemaremos todas las pomadas que vendieron a nuestros hijos con cara de payasos y superhéroes. A ver quién es el ganador cuando nos dejen el trono y ustedes estén secos y hediondos, pidiendo clemencia para que el papa godzilla siga en pie y no lo botemos del puro gusto de escucharlo chapoteando contra el Mapocho, ya les va a gustar ver que su vida no tuvo sentido porque resultó que eran mortales, y ruidosos, y el silencio que con represión nos hicieron aprender era la perdición misma del actuar secretamente con fuego, magia, arte, y sobre todo unidad. De un momento a otro nos paramos y les haremos ver lo inútil que es la vida sin productividad, que es lo que no sabemos hacer, seremos grandes vagos, destructores, agresivos, trabajando para ustedes hasta que nos toque estar arriba, como monos saltando en el sillón presidencial hasta que se rompa, sin importar que el júbilo dure poco porque ni siquiera pudimos ver lo efímero de la felicidad, y sólo nos conformamos con la distorción de la realidad a duras penas. Pero ya quedará algo, que no sabremos aprovechar y les aseguro, que eso les dolerá más a ustedes que a nosotros!.
Buenaventura Ferreira - Crisis
Crisis del mercado
Crisis muy violenta
Crisis que es peor que la de los ochenta
Crisis en Europa
En el África negra
Crisis en tu casa y en la de tu suegra
Crisis por gastar más de lo que has ahorrado
Crisis por especular con empresas de barro
Crisis en el Nasdaq
Crisis del Dow Jones
Se que me hacen tira y no se lo que son
Hay crisis de pánico
Crisis energética
Crisis de la edad cuando cumples cuarenta
Crisis sanitarias en los terremotos
Crisis del que hacia papel para ampliar fotos
Crisis existencial
Crisis de identidad
Crisis familiar, crisis vocacional
Crisis de misiles
Crisis diplomática
De qué crisis me hablas, cantaba Supertramp
Dicen que en cada crisis hay una oportunidad
Yo aún espero la mía y sé que nunca va a llegar
PD: http://www.taringa.net/posts/humor/3786923/Buenaventura-Ferreira.html
Buenaventura Ferreira - Crisis
Crisis del mercado
Crisis muy violenta
Crisis que es peor que la de los ochenta
Crisis en Europa
En el África negra
Crisis en tu casa y en la de tu suegra
Crisis por gastar más de lo que has ahorrado
Crisis por especular con empresas de barro
Crisis en el Nasdaq
Crisis del Dow Jones
Se que me hacen tira y no se lo que son
Hay crisis de pánico
Crisis energética
Crisis de la edad cuando cumples cuarenta
Crisis sanitarias en los terremotos
Crisis del que hacia papel para ampliar fotos
Crisis existencial
Crisis de identidad
Crisis familiar, crisis vocacional
Crisis de misiles
Crisis diplomática
De qué crisis me hablas, cantaba Supertramp
Dicen que en cada crisis hay una oportunidad
Yo aún espero la mía y sé que nunca va a llegar
PD: http://www.taringa.net/posts/humor/3786923/Buenaventura-Ferreira.html
jueves 8 de octubre de 2009
En Primavera la alergia no lo es todo...
La moda Primavera Verano deja mi líbido al descubierto, y eso no siempre es tan agradable. Cuántas veces se puede llegar a enamorar uno al día, cambiar sus gustos y fijaciones, fetiches, objetivos, ideales, proyecciones.
La moda Primavera Verano tiene algo curioso que es la curiosidad de todos, un escote se asoma y te llama a descubrir aromas poco acordes con el propio, luego de haber sudado por esa mirada que huyó rápidamente, pero que queda estampada en sus pechos y sus piernas, como si fueran la misma cosa, que provoca la misma atracción, el mismo hipnotismo, el anhelo de tener memoria fotográfica para no olvidar nunca más esa sonrisa y poder relacionarla con cada una de las partes de su cuerpo que durante el trance no le pertenecen.
Primavera Verano es un surtido de mini ropas, afirmando cuerpos insostenibles por nada que no se asemeje a una pluma, a la seda, o al agua en su defecto. Quizás hasta mis propias manos podrían asemejarse, camuflarse y mimetizarse imitando lo más suave que te permite la credibilidad de las caricias. No hay otra manera de hacerlo para que no se rompan, busco también las partes más delicadas de mi cuerpo ideando alguna manera de que no se rompa, y finalmente decido no tocar nada, sinó recorrer con la mirada que es aún más agresiva que cualquiera de mis anhelos por presionar, besar, morder.
El sudor se camufla con el calor de la temporada, pero hay algo más que me delata, y los latidos a esa altura se escuchan a kilómetros, no soy el único y se forma un unísono de palpitaciones y el transporte público se agita incómodo no sólo por la inestabilidad de la pavimentación que nunca está lo suficientemente lisa, sinó por la incapacidad de mantener una posición fija donde todos tengamos una buena posición con la cual desarrollar impulsos imaginarios y reprimidos en el acto.
Me gustaría poder estar a la moda Primavera Verano, saber qué ponerme y producir un equilibrio de género, una vanidad con sentido ante la provocación constante que despierta la poca ropa. Me gustaría penetrar la imaginación de quien mira de reojo, y no requiere mirar de nuevo para superar la complejidad misma del deseo. Me gustaría controlar como ella, mi creatividad estimulada por un par de piernas que demarcan el camino a seguir para llegar a la casa, al refugio, al calor de nuevo, al sudor constante, al sabor familiar, asmiliado y único de los muslos, la cintura, los pechos, el cuello, el pelo y el cuello de nuevo, y encontrar por fin el objetivo real, que se resume en un par de labios, que te dicen te busqué, y se unen húmedos incansablemente a los que responden yo también y te encontré.
La moda Primavera Verano tiene algo curioso que es la curiosidad de todos, un escote se asoma y te llama a descubrir aromas poco acordes con el propio, luego de haber sudado por esa mirada que huyó rápidamente, pero que queda estampada en sus pechos y sus piernas, como si fueran la misma cosa, que provoca la misma atracción, el mismo hipnotismo, el anhelo de tener memoria fotográfica para no olvidar nunca más esa sonrisa y poder relacionarla con cada una de las partes de su cuerpo que durante el trance no le pertenecen.
Primavera Verano es un surtido de mini ropas, afirmando cuerpos insostenibles por nada que no se asemeje a una pluma, a la seda, o al agua en su defecto. Quizás hasta mis propias manos podrían asemejarse, camuflarse y mimetizarse imitando lo más suave que te permite la credibilidad de las caricias. No hay otra manera de hacerlo para que no se rompan, busco también las partes más delicadas de mi cuerpo ideando alguna manera de que no se rompa, y finalmente decido no tocar nada, sinó recorrer con la mirada que es aún más agresiva que cualquiera de mis anhelos por presionar, besar, morder.
El sudor se camufla con el calor de la temporada, pero hay algo más que me delata, y los latidos a esa altura se escuchan a kilómetros, no soy el único y se forma un unísono de palpitaciones y el transporte público se agita incómodo no sólo por la inestabilidad de la pavimentación que nunca está lo suficientemente lisa, sinó por la incapacidad de mantener una posición fija donde todos tengamos una buena posición con la cual desarrollar impulsos imaginarios y reprimidos en el acto.
Me gustaría poder estar a la moda Primavera Verano, saber qué ponerme y producir un equilibrio de género, una vanidad con sentido ante la provocación constante que despierta la poca ropa. Me gustaría penetrar la imaginación de quien mira de reojo, y no requiere mirar de nuevo para superar la complejidad misma del deseo. Me gustaría controlar como ella, mi creatividad estimulada por un par de piernas que demarcan el camino a seguir para llegar a la casa, al refugio, al calor de nuevo, al sudor constante, al sabor familiar, asmiliado y único de los muslos, la cintura, los pechos, el cuello, el pelo y el cuello de nuevo, y encontrar por fin el objetivo real, que se resume en un par de labios, que te dicen te busqué, y se unen húmedos incansablemente a los que responden yo también y te encontré.
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